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El 80% de los cuidadores de ancianos trabajan sin contrato y cuentan con una formación deficiente
La ayuda a domicilio es competencia de las administraciones públicas, por regla general de los ayuntamientos, que la prestan con sus propios servicios o de forma concertada. En este caso, los conciertos se firman con empresas privadas, cooperativas de trabajo asociado y organizaciones no gubernamentales como Cáritas y Cruz Roja. Para solicitar este servicio lo habitual es recurrir al ayuntamiento de la localidad de residencia, donde facilitan información sobre las condiciones en que se presta el servicio y sobre los requisitos que es preciso reunir para tener derecho a él. Condiciones que tienen que ver con la situación económica, el grado de dificultad para valerse por sí mismo, la existencia o no de familiares que puedan prestar la ayuda, etc. En ocasiones el servicio se facilita de forma gratuita, pero en otras el beneficiario debe pagar una cantidad variable, dependiendo de la cuantía de su pensión o situación económica. Si se recurra a una empresa privada se paga una tarifa fija por hora de asistencia.
La prestación de este servicio parte tanto de las entidades públicas como de empresas privadas. En el caso de éstas últimas, por el hecho de ser un servicio orientado a personas mayores, deben estar en posesión de la autorización administrativa otorgada por la comunidad autónoma correspondiente.
A pesar de la regularización y control del servicio, son muchas las personas que por intentar ahorrarse un dinero contratan los servicios de particulares que le son, en la mayoría de los casos, desconocidos. Estos se suelen ofertar para cuidar del anciano y hacerle compañía bajo la apariencia de asistencia domiciliaria. Los datos son contundentes: se calcula que el 80% de los cuidadores de ancianos trabajan sin contrato y sin cualificación profesional.
El mercado de servicios asistenciales a domicilio ha experimentado en los últimos años un fuerte crecimiento, paralelo al aumento del número de personas mayores dependientes y al creciente interés de las administraciones públicas en incrementar el grado de cobertura de los servicios de ayuda a domicilio y teleasistencia.
Según el estudio "Servicios Asistenciales a Domicilio", realizado en 2006 por DBK, empresa especializada en la elaboración de estudios de análisis sectorial y de la competencia, el valor del mercado de los servicios asistenciales a domicilio alcanzó los 740 millones de euros, lo que supuso un aumento del 16% con respecto al año anterior, favorecido por el incremento en el número de usuarios. Por tipo de servicio, el de ayuda a domicilio registró un crecimiento del 16%, alcanzando un valor de 655 millones de euros. Este segmento continuó siendo el de mayor importancia, con una participación del 88% del mercado total. Por su parte, el de teleasistencia representó el 12% restante, con una cifra de 85 millones de euros en 2006. Este segmento mostró el mayor dinamismo y registró un crecimiento del 21%.
A finales de 2006 el sector se encontraba integrado por unas mil empresas, en su mayoría de pequeño tamaño con un ámbito de actuación provincial o local, y organismos sin ánimo de lucro. Los cinco primeros operadores en términos de facturación -Cruz Roja, Eulen Servicios Sociosanitarios, Mapfre Quavitae, Clece y ASISPA- registraron una cuota conjunta del valor del mercado del 30%.
Para 2008 se prevé un incremento del número total de usuarios situado en torno al 16-17%, lo que permitirá acercarse a la cifra de 985.000 usuarios de servicios asistenciales a domicilio.
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