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La estructura, el relleno, la ergonomía y el tamaño son elementos clave en la elección de uno de los muebles más utilizados del hogar
Testigo y soporte de dulces siestas, alegres veladas, esperados reposos y efusivas demostraciones de cariño, el sofá representa, sin duda, uno de los centros neurálgicos de un hogar. Más allá de su importancia decorativa en la ambientación del salón, este mueble soporta y atrae la presencia y el peso de todos los miembros de la familia. Por esta razón, su elección se convierte en una decisión clave para la que conviene estar muy bien informado. Su estructura, el relleno, la consistencia, la ergonomía, el tamaño, la comodidad y la resistencia son elementos a tener muy en cuenta para disfrutar de uno de los reyes de la casa.
Ante la diversidad de sofás que ofrece el mercado, los fabricantes aconsejan no comprar el primer modelo que nos 'entre por los ojos', guiados sólo por razones estéticas. Insisten en que el cliente haga una selección entre los que más le gusten, optando por los que se adapten correctamente al cuerpo y los tengan una estructura duradera. De acuerdo a los principios de ergonomía, comodidad y resistencia, determinantes en la compra de estos asientos, se presentan unas pautas sirven de ayuda en su elección final:
La ecuación que comprende pisos pequeños por un lado y mucha familia que vive fuera o muchos amigos, por otra, ofrece como mejor solución la compra de un sofá cama, cuya variedad de modelos es también infinita. No obstante, se recomienda que su estructura sea de madera o de poliéster y los somieres de láminas de madera o de malla metálica para prevenir los dolores de espalda.
En función del espacio y de las necesidades de cada hogar, las posibilidades son las siguientes:
El tipo de material utilizado en la elaboración o tapizado el sofá determinará su forma de limpieza. Por esta razón es muy importante que el cliente pregunte de qué material exacto están compuestos estos asientos en el mismo momento de compra. De todas maneras hay una serie de consejos comunes, como la eliminación del polvo mediante el aspirador, la sacudida regular de los cojines para evitar que se deformen y la limpieza de las fundas en la lavadora. Si se producen manchas concretas en materiales específicos como cuero, piel o terciopelo, merece la pena seguir los siguientes consejos para su tratamiento:
Como recomendación final, los fabricantes no aconsejan la limpieza continuada de los sofás, basta con que se limpien dos o tres veces al año e insisten en su cuidado diario velando por que no les dé el sol directamente y por que no les afecte la humedad.
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