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Si hay algún dispositivo del coche que requiere un especial cuidado en su compra y conservación, éste es la batería. No en vano el 42,5% de los servicios de asistencia realizados en carretera en 2004 se relacionaron con problemas de batería, mientras que el 13,92% de las averías estaban relacionadas con el motor, según el RACC. El principal problema es que el mercado de las baterías es extenso y muy variado y se pueden encontrar hasta veinte marcas distintas, cada una con un precio y una calidad. ¿Cuál elegir? ¿A mayor precio, mayor calidad? Los expertos en motor aconsejan, independientemente del modelo que se elija, optar por baterías que ofrezcan un mínimo de dos años de garantía, tener en cuenta las que tengan una reserva de arranque superior a 300 amperios y una buena protección que impida las fugas de ácido (sustancia que contienen en su interior), evitando así la corrosión del motor. La mejor opción de compra es la que reúne todas estas características: baterías de gama media -ni las más baratas ni las más caras- con amperaje similar al recomendado por el fabricante o algo mayor si el vehículo cuenta con muchos dispositivos electrónicos adicionales. Aunque a partir de 40 euros se pueden adquirir baterías de cierta calidad, las más completas rondan los 50-55 euros o más. Y conviene comparar precios: en los talleres oficiales son más caras que en los tradicionales o en tiendas especializadas. En cuanto a su vida útil, lo habitual es que lleguen a los 4-5 años o incluso más si se presta atención a su mantenimiento.
La diversidad de modelos de este dispositivo, cuya misión es la de proporcionar la potencia necesaria para encender el motor de arranque y proteger al mismo tiempo el sistema eléctrico, es enorme.
Algunos especialistas recomiendan comprar las baterías vacías y posteriormente llenarlas con el líquido, pues una batería puede permanecer en tienda o en un taller un periodo largo antes de venderse y existe peligro de fuga del líquido (el ácido) o incluso puede perder calidad. Estas baterías se reconocen porque tienen líquido reseco en la parte de abajo, con lo que su vida útil puede ser inferior. Otra pista para detectar fugas es que la estantería en la que han permanecido presente manchas del ácido reseco.
Los fabricantes indican el amperaje que cada vehículo requiere y proporcionan este dato mediante la unidad Amper hora (Ah). Según los expertos, no se debe adquirir una batería con un amperaje inferior al indicado por la marca del coche, pero sí puede ser superior en función del número de elementos eléctricos que se deban encender. También hay otros casos en los que el amperaje recomendado por los talleres es algo superior, como en el caso de vehículos viejos o con motores castigados.
Estas indicaciones del fabricante aparecen en la batería original del coche y en el manual del usuario del vehículo.
Los especialistas en motor aseguran que una batería bien cuidada y utilizada correctamente garantiza y alarga su buen funcionamiento. Para ello se debe tener en cuenta qué puede afectar a la buena salud de una batería:
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